La clavícula articula con el esternón y la escápula, ayuda al soporte y movimiento del hombro, siendo un área de lesión común en hombres menores de 25 años a causa de traumatismos y actividades deportivas.

Los factores de riesgo engloban la edad, osteoporosis, trauma directo como golpes, caídas, actividades con armas de fuego y deportes extremos y de contacto (fútbol americano, hockey, ciclismo).

El síntoma más común es el dolor que aumenta con el movimiento de la extremidad, acompañado de inflamación, hematomas, sensibilidad, crepitación, y en algunos casos se puede observar una deformidad en la zona.

Es esencial acudir al médico especialista para un diagnostico y tratamiento oportuno.  Al fracturarse la clavícula se pueden dañar nervios y vasos sanguíneos.

El tratamiento puede ser conservador o quirúrgico dependiendo de la severidad del caso y la edad del paciente, este debe ser indicado por un médico del deporte o un ortopedista. 

El tratamiento quirúrgico esta indicado en fracturas expuestas, fracturas asociadas a una lesión vascular o neurológica, fractura con compromiso pleuropulmonar y en fracturas desplazadas más de 2 cm.


Las fracturas de clavícula tienen un buen pronóstico en general para la recuperación y función de la extremidad siempre y cuando se haga un diagnostico y tratamiento oportuno.