¿realmente funcionan?

El dolor persistente en un tendón puede limitar actividades cotidianas y deportivas. Es frecuente que las molestias disminuyan con el reposo, pero reaparezcan al correr, levantar peso o retomar el entrenamiento.

En muchos casos, estos síntomas se relacionan con una tendinopatía, una alteración del tendón asociada con cambios en su estructura y en su capacidad para tolerar cargas.

Entre las opciones de tratamiento conservador se encuentra la terapia de ondas de choque radiales, una técnica no invasiva que puede contribuir a disminuir el dolor y mejorar la función en determinadas lesiones musculoesqueléticas. Sin embargo, su efectividad depende del diagnóstico, las características de la lesión y su integración en un programa de rehabilitación adecuado.

¿Qué son las ondas de choque radiales y cómo actúan sobre los tejidos ?

Las ondas de choque radiales, también conocidas como ondas de presión radiales, son impulsos mecánicos generados por un dispositivo que transmite energía a través de un aplicador colocado sobre la piel. A diferencia del ultrasonido terapéutico, utilizan impulsos de presión que se propagan de manera divergente hacia los tejidos, con mayor intensidad cerca de la superficie de aplicación.

¿Cómo contribuyen a disminuir el dolor y favorecer la recuperación?

Los efectos de las ondas radiales se relacionan con un fenómeno denominado mecanotransducción, mediante el cual las células responden a estímulos mecánicos y los transforman en señales biológicas.

  • Modulación del dolor: cambios en la actividad de las vías nerviosas relacionadas con la percepción dolorosa.
  • Estimulación de respuestas celulares: activación de procesos asociados con la adaptación y reparación de los tejidos.
  • Modificación de la actividad vascular: posibles cambios en la microcirculación y en las señales relacionadas con la formación de vasos sanguíneos.
  • Mejoría funcional: disminución del dolor que puede facilitar la participación en programas de ejercicio terapéutico.
Ondas radiales y focales: ¿cuál es la diferencia?

Conviene distinguir entre ondas radiales y focales, porque no son lo mismo y esa diferencia importa en clínica. Las radiales dispersan la energía en superficie; las focales la concentran en un punto profundo y preciso. Para tendinopatías más superficiales, como la epicondilopatía lateral, la cintilla iliotibial o el tendón rotuliano, las radiales son una opción adecuada. Para lesiones más profundas o con calcificación, como la tendinitis calcificante del manguito rotador, las focales permiten llegar al depósito cálcico con mayor precisión. Esa elección la toma el profesional tras evaluar la localización y las características de la lesión.

Evidencia y eficacia

Las investigaciones han encontrado beneficios de la terapia extracorpórea por ondas de choque en diferentes trastornos musculoesqueléticos, principalmente relacionados con la reducción del dolor y la mejoría funcional. Sin embargo, es importante distinguir los estudios realizados con ondas radiales de aquellos que utilizan ondas focales o combinan ambas modalidades.

¿En qué lesiones pueden utilizarse?

Las tendinopatías con mayor respaldo clínico para este tratamiento son la tendinopatia  calcificante de hombro, la tendinopatía aquílea, la epicondilopatía lateral (el llamado codo de tenista), la tendinopatía rotuliana y la fascitis plantar. En todos estos casos, los metaanálisis disponibles describen una eficacia moderada en la mejora del dolor y en consecuencia de la función. La evidencia es más sólida en tendinopatías crónicas  que en cuadros agudos. Cuando el tendón lleva tiempo en un proceso degenerativo, el estímulo regenerativo de las ondas encuentra un terreno más receptivo. En cuadros agudos, donde el tejido todavía no ha entrado en esa fase, la indicación es menos clara. La calidad metodológica de muchos estudios es heterogénea y la certeza de la evidencia en algunos análisis es baja. En tendinopatía rotuliana, por ejemplo, las ondas radiales no muestran una ventaja clara sobre el ejercicio excéntrico cuando ambos se combinan, ni superan al PRP de forma consistente en ciertos ensayos. La eficacia existe, pero depende del perfil del paciente, la cronicidad y cómo se integra el tratamiento en un plan global.

¿Cómo es un tratamiento con ondas radiales?

Número de sesiones y características del procedimiento

El tratamiento se realiza de forma ambulatoria, sin incisiones ni procedimientos invasivos. Los protocolos varían según la patología, el dispositivo utilizado y la respuesta del paciente. Habitualmente se contemplan entre 3 y 5 sesiones con interval de una semana.

Durante cada sesión se aplican impulsos mecánicos sobre la región seleccionada. La presión, frecuencia y número de impulsos se ajustan según las características del equipo, la lesion, profundidad del tejido lesionado  y la tolerancia del paciente. En los dispositivos radiales, la intensidad suele expresarse mediante presión en bares, mientras que en las ondas focales se utiliza habitualmente la densidad de flujo de energía. No existe un único protocolo que resulte óptimo para todas las tendinopatías.

¿Qué se siente durante y después de una sesión?

Durante la aplicación se perciben golpes o impulsos repetitivos sobre la zona tratada. La intensidad puede resultar molesta, especialmente cuando existe sensibilidad local. Después del procedimiento pueden presentarse dolor transitorio, enrojecimiento o sensibilidad durante las primeras 24-48 horas.

La mejoría no siempre es inmediata. En los estudios clínicos, la respuesta suele evaluarse durante las semanas posteriores al tratamiento, frecuentemente entre las 4 y 12 semanas. La evolución depende del diagnóstico, la duración de los síntomas y el tratamiento complementario.

Efectos secundarios, contraindicaciones y diferencias con otros tratamientos

Los efectos secundarios más frecuentes son dolor local transitorio, enrojecimiento, petequias o pequeños hematomas superficiales y, en casos puntuales, mareo o reacción vasovagal durante la sesión. La mayoría desaparecen en pocos días sin intervención específica. Menos frecuentes, pero que el paciente debe conocer, son el empeoramiento temporal del dolor y las parestesias. La rotura tardía de tendón es excepcional; cuando se ha descrito en series aisladas, no siempre se ha podido atribuir de forma concluyente a la técnica aplicada.

¿Cuándo deben evitarse o utilizarse con precaución?

Es necesario realizar una valoración previa ante situaciones como:

  • Tumores malignos en la zona de aplicación.
  • Embarazo, especialmente cuando el área de tratamiento puede exponer al feto.
  • Infección activa en la región que se pretende tratar.
  • Trastornos importantes de la coagulación.
  • Uso de medicamentos anticoagulantes.
  • Proximidad de estructuras vulnerables, como determinados nervios, órganos o cartílagos de crecimiento.
  • Lesiones tendinosas con desgarros importantes o sospecha de ruptura.

Frente a otras opciones, la terapia de ondas de choque radiales tiene ventajas concretas. La investigación disponible sugiere que, a diferencia de las infiltraciones de corticoides, su uso repetido no parece asociarse con el debilitamiento estructural del tejido tendinoso; en cualquier caso, conviene considerar el contexto clínico específico de cada paciente. A diferencia del reposo prolongado, estimulan activamente la regeneración. Con todo,  no son un sustituto del diagnóstico preciso ni del trabajo de rehabilitación; son una herramienta dentro de un plan, no el plan.completo.

¿Por qué las ondas radiales deben combinarse con rehabilitación?

Las tendinopatías no dependen exclusivamente de cambios estructurales en el tendón. También pueden relacionarse con una distribución inadecuada de cargas, debilidad muscular, limitaciones funcionales o incrementos bruscos en la intensidad del ejercicio. Por esta razón, disminuir el dolor no siempre significa que el tejido haya recuperado su capacidad para tolerar las demandas deportivas.

El ejercicio terapéutico progresivo es una de las principales herramientas para mejorar la fuerza muscular, la capacidad de carga y la función del complejo músculo-tendinoso. Cuando están indicadas, las ondas radiales pueden incorporarse como complemento de un programa que incluya:

  • Fortalecimiento muscular progresivo.
  • Control y adaptación de las cargas.
  • Corrección de limitaciones funcionales relevantes.
  • Rehabilitación individualizada.
  • Retorno gradual a las actividades deportivas.

La combinación de ondas y ejercicio puede ser útil en determinados pacientes, aunque no se ha demostrado que siempre sea superior al ejercicio terapéutico por sí solo. El objetivo no es únicamente aliviar el dolor, sino recuperar la función y mejorar la capacidad del tejido para responder a las exigencias del movimiento.

Ondas radiales en Olympia: un tratamiento basado en el diagnóstico

En Olympia, Medicina Integral del Deporte, la terapia de ondas radiales forma parte de las herramientas disponibles para el manejo de determinadas lesiones musculoesqueléticas. Nuestro enfoque comienza con una valoración médica y funcional para identificar el origen de los síntomas y establecer el tratamiento más adecuado.

Además, contamos con ultrasonido musculoesquelético diagnóstico, que permite evaluar músculos, tendones y articulaciones en tiempo real, cuando existe una indicación clínica, y complementar la exploración física.

Dependiendo del diagnóstico, las ondas radiales pueden integrarse con rehabilitación, fortalecimiento progresivo y otras alternativas terapéuticas, buscando disminuir el dolor, recuperar la función y favorecer un retorno seguro a la actividad física. Más que tratar únicamente el síntoma, buscamos comprender el origen de la lesión y ofrecer un abordaje individualizado que favorezca una recuperación funcional y sostenible.

Preguntas frecuentes sobre las ondas de choque radiales

¿Cuántas sesiones necesito?

Habitualmente se utilizan protocolos de tres a cinco sesiones, aunque el número puede variar según el diagnóstico, la respuesta clínica y el dispositivo utilizado.

¿Las ondas radiales sirven para cualquier tendinitis?

No. Su efectividad depende de la patología y de las características de cada paciente. Algunas afecciones cuentan con mayor respaldo científico que otras.

¿El tratamiento es doloroso?

Puede generar molestias durante su aplicación, especialmente en regiones sensibles. La intensidad se ajusta de acuerdo con la tolerancia del paciente.

¿Cuándo comienzan a observarse los resultados?

La respuesta es variable. Algunos pacientes experimentan mejoría durante el ciclo de tratamiento, mientras que otros presentan cambios graduales en las semanas posteriores.

¿Puedo continuar haciendo ejercicio durante el tratamiento?

Depende del tipo de lesión y de la intensidad del ejercicio. Generalmente se recomienda modificar temporalmente las cargas y mantener un programa de actividad adaptado, evitando esfuerzos que agraven los síntomas.

¿Las ondas radiales sustituyen la fisioterapia?

No. En las tendinopatías, el fortalecimiento progresivo y la rehabilitación siguen siendo fundamentales. Las ondas radiales pueden utilizarse como complemento cuando existe una indicación adecuada.